EL EGO
Por lo regular en diversos contextos, especialmente organizacionales, se menciona al “ego” como un elemento desconocido en tanto incomprendido de la inmanencia, para hacer referencia a una crítica equivoca que ha de ser mejorada en el comportamiento humano, propio de su reconocimiento como “ser único”, prevaleciendo en ocasiones prejuicios totalizadores. Comprender el “ego” implica reconocer su carácter funcional, limitado y la experiencia inagotada del (yo). Existe la tendencia de juzgarlo inapropiadamente para significar conflictos individuales en relación con el entorno social, conductas morales, eventos existenciales, en ocasiones sin entender que es. El ego deja de ser estrictamente bueno o malo, es un referente único del “yo”, es la impronta que diferencia a un individuo del otro, es como la huella dactilar. Sin él, es inexistente la memoria individual y la carencia de lo que se fue antes y de lo que se es ahora. ¿Por qué se mira al ego cómo un hecho nocivo? En lo cotidiano...